Tal día como hoy nuestro creador y maestro, nuestro hermano y amigo, terminó su vida en Urantia. La trascendencia de este hecho no nos pasa ni nos puede pasar desapercibida. Merece la pena contemplar; realmente necesitamos afinar nuestra personalidad con esta melodía única, la de la donación total que ha sido cantada por Jesús al ritmo de los punzantes clavos que atravesaron su bendito cuerpo...
Documento 188. Punto 5, (algunos subrayados)
...La muerte de Jesús en la cruz ejemplifica un amor que es lo suficientemente fuerte y divino como para perdonar el pecado y absorber toda maldad...
La belleza del amor divino, una vez que entra plenamente en el corazón humano, destruye para siempre el encanto del pecado y el poder del mal...
Los sufrimientos de Jesús no se limitaron a su crucifixión. En realidad, Jesús de Nazaret pasó más de veinticinco años en la cruz de la existencia mortal real e intensa. El verdadero valor de la cruz consiste en el hecho de que fue la expresión suprema y final de su amor, la revelación completa y plena de su misericordia... En millones de mundos habitados, incontables billones de criaturas evolutivas que podían haber sido tentadas a abandonar la lucha moral y la buena lucha de la fe, han visto nuevamente a Jesús en la cruz y entonces han procedido hacia adelante, inspirados por la vista de un Dios que da su vida encarnada devotamente al servicio altruista del hombre...
Cuando los hombres y mujeres pensantes contemplan a Jesús ofreciendo su vida en la cruz, ya no se atreverán a quejarse nuevamente ni siquiera por los sufrimientos más grandes de la vida, y mucho menos por las pequeñas dificultades o por sus muchas penas puramente ficticias...
No hubo nada en la cruz que el Padre solicitara — sólo lo que Jesús tan voluntariamente dio, negándose a evitarlo.
Si el hombre no puede de otra manera apreciar a Jesús y comprender el significado de su autootorgamiento en la tierra, por lo menos puede comprender el compañerismo de sus sufrimientos mortales. Ningún hombre debe temer nunca que el Creador no sepa la naturaleza o grado de sus aflicciones temporales.
Hasta aquí esta sencilla aportación por mi parte que en realidad no es otra cosa que el deseo de contemplar con vosotros esta generosidad tan insondable, la del amor comprometido hasta ese extremo de Micael de Nebadón, nuestro Yeshuah.
Las lecciones de la cruz
Iniciado por
Nilo
, abr 06 2012 02:35
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